Cita del día

sábado, 22 de enero de 2011

POSEIDÓN

Poseidón, hijo de Crono y Rea, tenía el dominio sobre los mares y, como tal, era el protector de los navegantes y quien decidía, en un combate naval, qué grupo debía ganar. Era venerado y temido a la vez, puesto que era él, cuando se enfadaba, quien provocaba las tempestades y los terremotos. Homero en la Ilíada se refiere a él como el "Sacudidor de la tierra".
El arma preferida de Poseidón era el tridente, regalo de los Cíclopes para luchar contra Cronos. Con este tridente provocaba las tempestades, moviendo las aguas a su antojo en mitad de las tormentas, ayudado por Eolo, el dios que hacía soplar a los vientos según las indicaciones de Poseidón o los encerraba en un odre para mantener el mar en calma. También usaba el tridente para hacer nacer fuentes: daba un golpe con él en la tierra y en el acto brotaban manantiales de agua fresca.
Poseidón vivía en el fondo de las aguas con su esposa Anfítrite, una ninfa de las aguas que tenía medio cuerpo en forma de pez a la que fue infiel en numerosas ocasiones, con indiferencia de las características físicas de sus amantes, lo que dio lugar a que parte de su descendencia estuviera constituidas por criaturas terroríficas y viles.
La vida de los esposos era tranquila y feliz. A menudo recorrían los mares en un vistoso cortejo formado por Poseidón sobre su carro de oro tirado por hermosos caballos y Anfítrite con un precioso carro de conchas y coral tirado por caballitos de mar, acompañada de las nereidas, ninfas de las aguas hermanas de Anfítrite, montadas sobre delfines y caballitos de mar. A la cabeza de la comitiva se situaba el hijo de ambos, Tritón, que también tenía medio cuerpo en forma de pez, para anunciar la llegada de sus padres haciendo sonar una caracola marina. Con esta caracola se encargaba de hacer volver las aguas a su cauce cada vez que su padre, en un arrebato de ira, las hacía crecer e inundar cuanto encontraban a su paso. Acompañaban a este séquito peces, delfines, animales marinos de todas clases y genios diversos.
Fuente del Tritón, de Gianlorenzo Bernini.
Roma, Piazza Navona, Fontana del Moro (Roma) by Lalupa
De sus numerosas aventuras nacieron en general seres monstruosos e irascibles como el cíclope Polifemo, al que se enfrentó y cegó Odiseo cuando volvía a su hogar después de haber participado en la Guerra de Troya, o el gigante Crisaor y el caballo alado Pegaso, engendrados con la gorgona Medusa, la de cabellera de serpiente y que convertía con su mirada a los hombres en piedra. Otros dos de sus hijos Oto y Efialtes, los Alóadas, encerraron durante trece meses a Ares, dios de la guerra, en un tonel de bronce y persiguieron a Artemisa y Hera para raptarlas, hasta que Artemisa se metamorfoseó en ciervo y, al intentar cazarlo, ambos hermanos se dieron muerte mutuamente. Fue también el padre del héroe Teseo, que mató al Minotauro. Como los hijos que tuvo de Halia cometieron toda clase de excesos y provocaron la ira de los dioses y de los hombres, Poseidón los encerró bajo tierra, vigilándolos para mantenerlos alejados de los problemas que generalmente provocaban y para sustraerlos al castigo.
Al comenzar el reinado de los Olímpicos, cada dios seleccionó una región terrestre que se le asignaría específicamente. Surgieron así disputas entre Zeus y Poseidón por el reinado del Olimpo, llegando incluso éste a rebelarse contra aquel, por lo que tuvo que sufrir un castigo de destierro en Troya durante el cual construyó junto con Apolo y el mortal Éaco las murallas de la ciudad. Así empezó el rencor del dios hacia Troya que se reforzó cuando Laomedonte se negó a pagarles el salario convenido, por lo que Poseidón envió un monstruo que asoló la ciudad. Poseidón terminó por obtener la mítica isla de “La Atlántida” pero en algún momento acabó perdiendo gracia ante sus ojos, motivo por el cual le provocó un terremoto de tal magnitud que la Atlántida se destruyó y desapareció para siempre en las profundidades del Océano.
Peleó con otros dioses y diosas por ser reconocido patrono de distintas ciudades y en general perdió siempre: contra Apolo perdió Corinto, contra Hera Argos, contra Zeus Egina y, la que más le dolió, Atenas contra Atenea: Poseidón había puesto su mirada en Atenas y quiso tomar posesión de la ciudad haciendo brotar, con un golpe de su tridente, un "mar" en la cima de la Acrópolis -se trataba de un pozo de agua salada, según Pausanias-. Pronto se presentó Atenea, quien plantó un olivo y luego reivindicó la soberanía del país. Ante la disputa, el tribunal falló a favor de Atenea porque había plantado la primera el olivo en la roca de la Acrópolis. Poseidón  montó en cólera e inundó la llanura de Eleusis. En lo que concierne a la ciudad de Argos, se decidió a favor de la diosa Hera, y Poseidón, preso de cólera, descargó su maldición sobre Argólide y secó todas sus fuentes. Gracias a Amimone, una de las Danaides, de quien se enamoró Poseidón, la maldición quedó sin efecto, y la Argólida recuperó sus manantiales.
Son frecuentes sus intervenciones en los asuntos humanos entre las que cabe destacar su participación en la guerra de Troya; la odisea de diez años de Ulises, como castigo por haberse enfrentado a él y haber cegado a su hijo Polifemo; exigió el sacrificio de Andrómeda por haber ofendido a las Nereidas; hizo concebir, como venganza por la ofensa del rey Minos, en Pasífae, su esposa, un amor monstruoso hacia el toro de Poseidón que dio lugar al nacimiento del Minotauro...
Los romanos, que al igual que los griegos, adoraron a este dios marino, pero lo llamaron Neptuno.

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